• Julia Elena Tasca

CÚRCUMA, “LA DIOSA DE ORO”

Te doy la bienvenida como cada semana a este espacio dedicado al mágico mundo de las hierbas y sus beneficios para nuestro bienestar.


Esta semana elegí una especia que ha tomado gran relevancia en los tiempos más recientes y que parece ser el gran descubrimiento de occidente. Me refiero a la Cúrcuma. En los últimos 40 años se han publicado más de 5000 artículos académicos sobre ella. Sin embargo, esta especia es conocida en la India desde hace milenios y ha sido mencionada en los textos ayurvédicos más antiguos.


Su nombre en latín es Cúrcuma Longa. Es pariente del jengibre y se la denomina de diferentes formas, entre ellas kanchani que se traduce como “Diosa de Oro”.


La cúrcuma es uno de los ingredientes del curry en la gastronomía de la India y aporta un color amarillo intenso característico, procedente de la raíz de la planta. En la industria alimentaria es utilizado como colorante natural, catalogado en el código alimentario de la Unión Europea como E100.


La planta necesita altas temperaturas y mucha lluvia para crecer por lo que ha encontrado en las ricas y húmedas tierras de India y del sur de Asia el sitio ideal para crecer y desarrollarse. Sin embargo, actualmente se cultiva en diversas partes del planeta y se recolecta principalmente en los meses de invierno.


La acción medicinal más conocida de la cúrcuma es como un potente antiinflamatorio de gran alcance, cuya eficacia es comparable a los medicamentos farmacéuticos. Sin embargo, también actúa limpiando la sangre, como analgésico, antibacteriano, antitumoral, antialérgico, antioxidante, antiséptico, antiespasmódico, astringente, carminativo (disipa los gases intestinales), colagogo (promueve la función del hígado), digestivo y diurético (elimina exceso de líquidos).


Los principios activos de la cúrcuma son unas sustancias llamadas curcuminoides, responsables de su potente actividad antiinflamatoria. Representan entre un 3 y un 5% de la cúrcuma, aunque dependiendo del origen de ésta puede llegar a alcanzar niveles más altos; influyendo las condiciones de crecimiento y las prácticas agrícolas.


El interés sobre los curcuminoides radica en que son sustancias que inhiben la síntesis de prostaglandinas inflamatorias, presentando la misma capacidad antiinflamatoria que los fármacos en casos agudos sólo que sin los efectos secundarios de toxicidad.


También ha demostrado tener potencial terapéutico en enfermedades oxidativas e inflamatorias crónicas, como síndrome metabólico, artritis, ansiedad e hiperlipidemia.

Ahora bien, el consumo de cúrcuma por sí sola no produce estos beneficios, ya que tiene poca biodisponibilidad, atribuida a la mala absorción, metabolismo rápido y eliminación rápida. Pero si se combina con otras sustancias, la situación cambia. Por ejemplo la piperina, el principal componente activo de la pimienta negra, hace que la biodisponibilidad de la curcumina aumente un 2000%. Así es que estas especias se prescriben juntas cuando hay inflamación y dolor.


En el terreno de lo deportivo también puede ayudar cuando hay inflamación inducida por el ejercicio y dolor muscular, mejorando la recuperación y el rendimiento.


Las últimas investigaciones también señalan otra sinergia: la curcumina combinada con otros polifenoles: resveratrol (de uvas rojas) y epicatequina galata (del té verde) para tratar HPV (virus del papiloma humano) y otro tipo de tumores. Y también la combinación de cúrcuma con azafrán y vitamina E para el tratamiento del Alzheimer, por su capacidad sinérgica de potentes agentes antioxidantes sobre la neurodegeneración.


Añadida a las comidas, la cúrcuma facilita el metabolismo de las grasas porque mejora la cantidad, la calidad y el flujo de la bilis. Por esta razón se recomienda cuando el colesterol está alto o en casos de diabetes. En las personas sanas resulta un excelente digestivo con las comidas que son especialmente grasas. Si realizamos un régimen para perder peso, la cúrcuma moviliza y ayuda a "quemar" las grasas.


Para incorporar la cúrcuma en la alimentación diaria mi sugerencia es utilizar como aderezo para todas tus comidas una masala, que consiste en la mezcla de especias, incluyendo la cúrcuma molida y un toque de pimienta negra. Te comparto mi receta, la que yo utilizo en mi cocina y le agrego a las pastas, arroz, carnes, ensaladas, sopas y guisos: primero coloco en un sartén de superficie cerámica o de acero inoxidable, sin agregar aceite ni manteca ni ninguna materia grasa, una cucharadita de mostaza en granos, semillas de comino y una cucharadita de coriandro en granos. Llevo al fuego moviendo el sartén hasta percibir el aroma de las especias. En ese momento retiro del calor, espero que baje la temperatura y coloco la mostaza, el comino y el coriandro junto con media cucharadita de pimienta negra y una cucharadita de cúrcuma rayada o molida en un molinillo. Yo uso un molinillo para moler granos de café y me funciona perfecto!


Conviene no preparar grandes cantidades de masala, sino más bien preparar pequeñas porciones y renovar la preparación cada tanto.


Está claro que el camino ascendente de la cúrcuma es imparable, sea en el ámbito de lo culinario o sea en el terreno de la medicina. Y, sin duda, la Naturaleza nos provee de sus mejores productos para que saquemos provecho de ellos y encontremos nuestro equilibrio y bienestar.


Si te interesa conocer más sobre éste u otros temas relacionados con hierbas medicinales, contáctame a jtasca2003@yahoo.com.ar


Julia Tasca

PhD. Ing. Química

Profesora UNCPBA


Herborista

MIMATE. Hierbas Medicinales

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Contacto: jtasca2003@yahoo.com.ar


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