• Leonardo Martín Brito

El Origen Pagano de la Navidad


El mito navideño del nacimiento de Jesús tiene su origen en la historia de tres míticos personajes de Babilonia; Semiramis, Nimrod y Tamuz.


El mito cuenta que hacia el año 3000 A.C. existía en Babilonia una mujer a quien se la conoció como Semiramis, quien llego a ser reina de Babilonia.


Cuando joven, Semiramis adoptó un niño a quien llamo Nimrod. Según la Biblia, Nimrod era descendiente de Adán y bisnieto de Noé. Y si bien Semiramis era la madre de Nimrod, cuando el muchacho creció se convirtió en su esposo.


Con el paso del tiempo Nimrod y Semiramis llegaron a ser los gobernantes de Babilonia.


Además, los babilónicos llegaron a considerar a Semiramis como una diosa, razón por la cual todos los hombres querían acercarse a ella y así gozar de los privilegios del país.


Eso ocasionó que muchos de los pretendientes de la diosa reina quisieran asesinar a Nimrod, hasta que llegó el momento en que alguien así lo hizo.


Cuando Nimrod fue asesinado, Semiramis se convirtió en la gobernante absoluta de Babilonia, y como su intención era mantener el poder de su gobierno, afirmó que Nimrod había ascendido al cielo y se había convertido en el sol.


Como el 25 de diciembre era el día más corto del año en el hemisferio norte, y señalaba el momento en que los días comenzaban de nuevo a alargarse, se asoció esa fecha con la muerte y renacimiento del astro.


Pero como muchos de los súbditos dudaban que Nimrod se hubiese transformado en una deidad, Semiramis sabía que debía idear algo que pareciese un gran milagro, y así sostenerse en el poder. Por eso tenía que pergeñar algo que llenase al pueblo de estupor y que demostrara que Nimrod era realmente un dios.


Así fue que Semiramis actuó rápidamente y se acostó con unos de sus sacerdotes, quedando embarazada del mismo, para luego hacer creer a todos los babilónicos que el dios Nimrod se había reencarnado en ella.


Nueve meses más tarde nace un niño a quien Semiramis le pone el nombre de Tamuz. Para alegría de su madre, Tamuz nació -casualmente- un 25 de diciembre.


Eso era exactamente lo que Semiramis necesitaba para llevar a cabo su ambicioso plan. Ella dejó correr la voz de que el bebé no tenía un padre humano, sino que le había sido concebido mediante un mágico haz de luz del gran dios sol.


Así, al relacionar a Nimrod y a Tamuz con el dios sol, Semiramis proclamó ese día como el cumpleaños del sol, dando origen a uno de los cultos más antiguos; el culto al dios sol, también conocido como la festividad del “Sol Invictus”.


Además, el árbol de hoja perenne, símbolo de la vida en medio de la muerte del invierno, empezó a relacionarse a esta celebración, como símbolo del renacimiento de Nimrod.


Semíramis comenzó a enseñar que su “hijo-esposo”, quién había reencarnado a través de ella como Tamuz, debía también ser venerado a través del árbol que lo representaba. Por esa razón cada 25 de diciembre Semiramis visitaba la tumba de Nimrod y llevaba un sinnúmero de regalos, los cuales colgaba en ese árbol.


De esta forma vino a existir el “árbol” del natalicio de Nimrod. Por lo tanto, lo que hoy se hace en el mes de diciembre es recordar indirectamente el nacimiento de Nimrod.


Esta doctrina se propagó por todos los pueblos babilónicos.


Así, año tras año los 25 de diciembre era común que las personas llevarán un pino al interior de sus casas, el cual decoraban con oro y plata como símbolo de Renacimiento de Nimrod a través de Tamuz.


Y como Tamuz había nacido exactamente en el solsticio de invierno, el 25 de diciembre, Semíramis y Tamuz serían adorados como dioses, y con ello se instauraría otro de los cultos más antiguos de la humanidad, el culto a la madre y el hijo.


Con el tiempo, Semíramis sería adorada como “Ishtar”, diosa de la fertilidad, y proclamada como “la reina del cielo”.


Cuando los persas dominaron región de Babilonia se llevaron todas las idolatrías hacia su país, incluyendo a los dioses Tamuz, Nimrod y Semiramis.


Pero el dominio enseguida pasó a los griegos, quienes cambiaron los nombres de los tres dioses, para llamarlos Zeus, Afrodita y Eros.


Luego los egipcios comenzaron con su dominio, cambiando los nombres por los de Osiris, Isis y Horus.



Ya en los tiempos de del Imperio Romano, los nombres también fueron cambiados y pasaron a llamarse Venus y Cupido, cayendo la figura del padre.


En el siglo cuarto después de Cristo, el emperador Constantino, para agradar a los cristianos, quienes eran muchos en Roma, decidió proclamar el cristianismo como religión oficial de Roma.


Y para agradar más a los fieles cristianos, mezcló la fiesta más tradicional de los paganos, junto con sus nombres más conocidos; Tamuz y Semiramis, con el natalicio de Jesús, quienes pasaron a llamarse niño Jesús y Virgen María.


Actualmente la navidad continúa conmemorándose como si fuera el nacimiento del niño Jesús, pero en el origen del mito el homenaje era a Nimrod-Tamuz, el pagano dios sol.


También continúa la tradición de poner un pino en las casas para los 25 de diciembre, el cual es adornado con globos que representan la muerte y renacimiento del dios sol, a la vez que se hacen intercambio de regalos, tal como lo hizo en su momento Semiramis en homenaje a su hijo, el dios sol.


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Leonardo Martín Brito

Lic. en Psicología


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