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  • Damián Eloy Cofán

El problema de Callar


Vincularnos con distintas personas puede ser fuente de gran Disfrute. Contarle una situación a un amigo, llegar a casa y compartir una charla con un familiar, enterarse de los logros de una hermana, abrazar a la persona con la que se tiene un profundo vínculo amoroso. Sentir que con alguien hay tantas cuestiones que comunicar, y a la vez, sentir que las palabras sobran, es una paradoja de esas que existen cuando has alcanzado una profunda conexión con alguien. Alguien que entiendes que es valioso, tanto como para permitirle entrar a tu vida.

Una cuestión interesante en cuanto a conformar vínculos filiales, de amistad, amorosos, laborales, etc., es la instancia de profundizar en ellos, conocer más al prójimo, y permitir que nos conozcan. Allí, junto con lo que anteriormente mencioné es donde surgen los desafíos ya que lo inconsciente, o automático en cada ser humano, siempre encuentra la manera de expresarse. Y también de no ser expresado, con un objetivo muy concreto.


¿Cuál es ese objetivo? Uno que aprendemos a replicar desde la más tierna infancia en el núcleo familiar íntimo, con nuestros padres.

Desde que venimos a este mundo, establecemos relaciones de mutua conveniencia, donde fruto de la interacción, ganan todas las partes involucradas. Ejemplo de eso es él vínculo de una madre con su niño recién nacido. El niño recibe la leche de su madre (una forma básica de amor) y la madre obtiene la plena atención de su hijo (otra forma básica de amor).


Aprendemos que nuestros padres pueden satisfacer las necesidades básicas que tenemos (cariño, seguridad, alimentación, cobijo, etc.) de manera que ellos se convierten en el foco de atención primario, para lo cual, asimismo, hemos de obtener su atención.


Esa manera de relacionarnos y vincularnos con los primeros seres humanos que conocemos, la trasladamos luego al resto del entorno social en el cada uno se mueve.

Pero ¿Qué sucede con ese aprendizaje? Que hay cuestiones de la personalidad, aspectos, facetas, pensamientos, emociones, que lejos de servirnos para llamar la atención de otros, podrían tener el efecto inverso. Y aprendemos a ocultarlas, reprimirlas, a callarlas. Porque profundamente llevamos un temor, un miedo a no ser aceptados si las exponemos.


Y así es como por callar y ocultar esos aspectos de la personalidad que podrían llevarnos a no ser aceptados, se convierten en una carga.


Palabras no dichas, secretos, emociones no expresadas, vamos cargándolos como si de una mochila interna se tratara, alejándonos de lo que es genuino en cada quien.

Y esa mochila de cuestiones no expresadas afecta el estado interno de cada uno, y los demás lo perciben consciente o inconscientemente. Nublando la sana manifestación y la expresión genuina en los vínculos.


Es entonces que, desde mi experiencia, te invito a expresar aquello que has callado con aquellas personas con las que te vinculas y Valoras.


En mi siguiente Artículo expondré una de las vías para lograrlo. Se trata de la Comunicación No Violenta, cuyo atributo principal es la Empatía que te habilita a Conectar con el prójimo.


Ojalá hayas disfrutado de la lectura.

Un abrazo.

Damián Cofán

Acompañante Terapéutico

Respiración Evolutiva


Sesiones On Line y Presenciales

San Telmo (C.A.B.A.)


Facebook: Damián E. Cofán

Contacto: +54911 6125 7867

damianrespiracionevolutiva@hotmail.com

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