La fructosa

#4 de la serie: “tu versión saludable.”


Así como recomiendo alimentos favorables desde mi esquina de especialización, para nutrir el cuerpo físico, informo también de componentes que pueden llegar a perjudicar las funciones de sus órganos, como en el caso de este artículo que te encuentras leyendo.


¿Sabías que la fructosa no es un “mejor azúcar” para usar en grandes cantidades?


A diferencia de la glucosa que es indispensable para generar energía en las células, tu cuerpo no depende de la ingesta de fructosa. Esta es un azúcar o hidrato de carbono categorizado simple, que se encuentra naturalmente en las frutas, algunos vegetales, en la miel o en forma de sacarosa (glucosa y fructosa), conocida como el azúcar común, en los alimentos endulzados.


La fructosa una vez ingerida no llega rápidamente a la sangre como la glucosa, tiene que ser absorbida en el intestino delgado y va al hígado, donde es transformada en grasa para ser almacenada allí mismo o dada parcialmente a la sangre. Si se consume fructosa en grandes cantidades pasa directamente al intestino grueso sobrecargándolo, ocasionando, por ejemplo, dolor abdominal, flatulencia o diarrea, porque hay pocos, o directamente no hay, sistemas de transportes disponibles para que la fructosa llegue hasta el hígado.


Si se consume de forma natural esta no resulta dañina. Si de lo contrario se consume en exceso, ocasiona intolerancia a la misma, sobrepeso, hígado graso o niveles altos de grasa en la sangre, síntomas tan comunes últimamente en la civilización moderna y que son influenciados por la continua ingesta de fructosa sin llegar a darnos ni cuenta, a convertirse en enfermedades cardiovasculares, diabetes u obesidad. Además, persiste el hambre al comer productos endulzados con fructosa y tiendes a comes más de los mismos, porque la fructosa inhibe la hormona leptina responsable de generar la señal de saciedad en el cerebro.


Lo problemático es el consumo de los productos industriales endulzados con fructosa aislada y concentrada y bajo diferentes nombres como: los siropes, jarabe de maíz, jarabe de glucosa, azúcar de frutas o los concentrados de los jugos de las frutas, sorbitol, invertasa, entre otros. Son productos que tienen un precio más bajo que el azúcar común y son mucho más dulces que la glucosa pura, haciendo el procesado de los alimentos muy económicos, por eso cada vez se utilizan más en la industria alimenticia.


Si te estas recién enterando al leer estas líneas, que el consumo de fructosa en grandes cantidades plantea riesgos para tu salud y la de tu familia, implica que tú como consumidor@ deberías estudiar bien, al momento de poner tu compra en el carrito, la lista de ingrediente en los envases de alimentos industriales lo más detenido posible. Ser consciente de lo que adquieres para nutrir tu cuerpo físico.


Si deseas comer algo dulce regresa a los originales: mandarinas, ananás o pinas, bananas, moras, kiwi, papaya etc. porque en los productos naturales esta contenida la cantidad exacta que metaboliza tu cuerpo de fructosa. Las frutas con contenido más alto de fructosa para tener en cuenta y consumir moderadamente son: manzanas, dátiles, peras, fresas/frutillas, mango, arándanos, sandia, uvas... Según la sociedad alemana de nutrición (DGE), son aconsejables comer dos porciones al día de fruta. (la ayuda de medición para el tamaño de una porción es tu mano, que en definitiva llevas a todos lados).


Fructosa no es igual a fructosa y para el organismo hace una clara diferencia si la fructosa proviene de una fruta o como parte de una barra de chocolate, galletitas o bebidas azucaradas. La mayoría de la gente come muy poca fruta para que obtenga efectos negativos de las mismas. Como lo mencioné, las cantidades en que la fructosa se convierte en un problema solo son creadas por la industria alimenticia.


Las personas optan por comprar alimentos fabricados, dejando de cocinar o preparar sus alimentos ya sea por falta de tiempo, ideas o ganas. El no hacernos la comida puede convertirse en un problema para quienes ya tienen un sobrepeso corporal, porque ni se enteran de los ingredientes con que están hechos los alimentos que consumen y no logran controlar la ingesta de fructosa diaria ya que el azúcar está oculto en todas partes.


Por ejemplo: desayunando dos rodajas de pan con miel, tomando una botella grande de limonada, picoteando galletitas en el día y cenando una pizza comprada, ya estarías por los 100 gramos de fructosa diarios.


Un cuerpo saludable, que el hígado no esté graso, metaboliza sin problemas unos 15-30 gramos diarios de fructosa.


Para darte una idea con 250 gramos de manzanas, vendría a ser una manzana grande que ya sobrepasaría el tamaño de una porción permitida, y unos 600 gramos de frambuesas andarías por los 30 gramos de fructosa.


Cantidades de más de 100 gramos de fructosa diaria, producen un efecto negativo como lo has podido leer, cuando se ingieren durante un periodo largo de tiempo.


No se trata en este artículo de desenmascarar la fructosa en la cereza o en la manzana o en la banana, que llegan al organismo junto con todos los demás nutrientes, sustancias vitales y fibras que nos aportan. Sino de la fructosa bajo diferentes nombres altamente concentrada y purificada para los alimentos industriales.


Te dejo unos puntos para tener en cuenta. Si deseas más información o tienes preguntas más concretas sobre el tema fructosa contáctame:


1- Reduce el azúcar blanco, porque el 50% del mismo es fructosa. Lee la table de contenido de las etiquetas de los productos fabricados y evita los productos que contengan fructosa o jarabe de fructosa, con el tiempo irás conociendo sus diferentes nombres. Si tomas jugo de frutas consumes así más cantidad de fructosa, que no lograrías ingerir si sólo comes la fruta y su fibra, mejor quita la sed con agua natural. Usa miel en cantidades pequeñas. Evita el jarabe de agave, este consiste en mas de 80% de fructosa. Consume frutas secas en cantidades moderadas.


2- La fructosa acidifica el cuerpo, porque como resultado de la descomposición de esta en el hígado, surge el ácido úrico. Ayuda entonces a tu cuerpo a eliminar el exceso de ácidos desacidificándolo, consumiendo más alimentos alcalinizantes. (tema del próximo artículo que escribiré aquí en este Blog)


3- Cuida tu flora intestinal. ¿Has leído mi artículo sobre la flora intestinal del 05.05.2020? https://www.cristianzeballos.com/post/la-flora-intestinal


Las quejas digestivas, como la hinchazón luego de las comidas, los gases o la diarrea, describen un efecto del aumento del consumo de fructosa industrial. Esta modifica la flora intestinal creando un ambiente tóxico para las buenas bacterias, lo que favorece a un ambiente para parásitos, hongos, bacterias patógenas, debilitando así el sistema inmunológico y lo que lleva a otras enfermedades como las depresiones, resfriados o inflamaciones crónicas, incluso cáncer.


Soy Alicia Baliulis, nutricionista holística y terapeuta SAAMA 1.0.


Tu cuerpo es una maquina perfecta que esta todo el tiempo en funcionamiento, tú no tienes que preocuparte de los procesos que él realiza, porque detrás hay una inteligencia que ordena ese funcionamiento para mantenerte en vida. Disfruta conscientemente tu cuerpo físico y apórtate energía nutriéndolo correctamente, de esto tienes que ocuparte 😉



Alicia Baliulis Nutricionista holística Terapeuta Saama1.0 | Reiki Sitio Web: www.saamayourlife.de


Consultas presenciales

Butenfeld 22519 Hamburg


Consultas On-line Contacto: info@saamayourlife.de

Suscribete al Boletín Semanal

© TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS. CRISTIAN ZEBALLOS