Nueva serie: “comer para sanar”

#1 de la serie: “Comer para Sanar.”


En los siguientes articulos expondré algunas patologías de la civilización moderna y la forma correcta de nutrirse para un cambio de dieta en caso de padecerlas.


¿Has escuchado el dicho: somos lo que comemos? Lo pronunció un antropólogo alemán L. Feuerbach por los 1850. Pues sí, lo que ingieres determina a la larga el estado y vitalidad de tu cuerpo físico.


Yo considero que el alimento es un aliado a la hora de prevenir y vencer enfermedades, aunque sea solo un factor entre muchos, es un pilar importante para la salud corporal.


Hipócrates (460-370 a.C.): “que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento.”


Aclaro que un cambio de dieta siempre debe discutirse con el medico que trata la dolencia, que considera los medicamentos para la misma. En el caso de padecer varias enfermedades diferentes que requieren dietas opuestas, es conveniente que tengas un asesoramiento nutricional individual con un@ nutricionista.


En el artículo de hoy: Reconocer y tratar la obesidad.


Un porcentaje elevado de la población mundial tienen una tendencia al sobrepeso, a la obesidad.


La obesidad es considerada una enfermedad por diferentes razones, varias de las cuales están relacionadas a problemas hormonales o factores genéticos. Factores psicológicos también tienen un impacto, por ejemplo, en caso de que la persona se siente sola, o derrotada, en perdida de trabajo o pareja o en curso de una depresión severa. Comer juega un papel para reconfortar el alma sufriente. “Endulzas” todo lo que te desagrada o “comes en ti mism@” las preocupaciones.


La causa de la obesidad es a menudo la combinación desfavorable de hábitos alimenticios poco saludables y la falta de ejercicio. Es un desbalance entre el gasto y la ingesta energética.


Un indicador rápido para detectar si tienes sobrepeso es el índice de masa corporal (IMC) o Body-Mass-Index (BMI). Se calcula dividiendo el peso corporal en kilos por el cuadrado de la altura en metros.


Por ejemplo, si una mujer mide 1,69 metros de altura y pesa 85 kilos tiene un IMC de


85: (1,69x1,69) = 29,8. Esto significaría que su IMC está en el límite a la obesidad.

IMC <18,5 Peso insuficiente 18,5-24,9 Peso normal 25-29,9 Sobrepeso >30 Obesidad


Hay que tener también en cuenta la circunferencia abdominal. Para determinar la relación cintura-cadera, la circunferencia de la cintura se mide cuatro centímetros por encima de la crista ilíaca y se divide por la circunferencia de la cadera. El peso normal es, si en las mujeres el resultado es inferior a 0,8 o en los hombres, si es inferior a 0,9. La circunferencia de la cintura también es un indicador para considerar el sobrepeso, en las mujeres se considera alto por encima de 80 cm y en los hombres por encima de 94 cm.


Si tu índice de IMC, la circunferencia de la cintura o la relación cintura-cadera indican que tienes sobrepeso, te aconsejo que hagas una cita con el médico de familia para examinar a fondo sus causas, encontrar los síntomas o te informes con un@ nutricionista de las medidas a tomar.


Las personas con sobrepeso no están solo expuestas a un nivel de sufrimiento psicosocial. También son propensas a enfermedades cardiovasculares como la presión alta, insuficiencia cardiaca, la arteriosclerosis, diabetes mellitus tipo 2, enfermedades articulares, quejas hormonales, fertilidad reducida, enfermedades de la piel, trastornos de hígado, entre otras.


Nuestro cuerpo tiene la facilidad ancestral de convertir el exceso de energía alimentaria del azúcar en grasa, para almacenar las calorías en la grasa subcutánea, que sirve como aislante contra frio y calor. Luego de llenar estos depósitos, otra manera de almacenar sus reservas es en la llamada grasa visceral, que envuelve los órganos internos. O sea que con un gran exceso de calorías el cuerpo almacena grasa en las células musculares de los órganos como el corazón, el hígado, e incluso en los huesos. La grasa abdominal es preocupante visto desde la medicina, ya que el tejido adiposo abdominal produce hormonas (adipsina, leptina) que causan, por ejemplo, presión arterial alta y participa en procesos inflamatorios corporales.


Lo importante de tener en cuenta a la hora de tratar la obesidad, en líneas generales:


Que la base de la dieta diaria sean las verduras y frutas bajas en azúcares.


Comer 2-3 comidas diarias con una buena pausa entre las mismas. Evita comer entre comidas o por aburrimiento, si tienes apetito a algo, que sea: verdura cruda, nueces, semillas, fruta seca y que la porción diaria de las mismas sea lo que cabe en la palma de la mano.


Que el plato de tu comida se divida en: 50% verduras, 30% proteínas y 20% de guarnición de fibras (pasta integral, arroz integral, papas, trigo sarraceno…), también considerando así el plato del desayuno.


Restringe o evita los hidratos de carbonos con calorías vacías (pan, facturas, biscochos, tortas, bombones, comidas prefabricadas, cereales de maíz, arroz blanco, golosinas…)


Las proteínas (recomendado es ingerir diariamente un gramo de proteína por cada kilo de peso corporal) aseguran un efecto de saciedad prolongado, que ayudan a prevenir los antojos. (legumbres y quinoa de preferencia, carne magra, pescado, huevos, granos enteros, nueces…)


Utiliza aceites de alta calidad, que te aporten con grasas esenciales. Restringe o evita las grasas no saludables, saturadas, escondidas en los quesos grasos, mantequilla, comida prefabricada, facturas…


Bebe mucho y absolutamente sin azúcar. Al comenzar a comer más fibras con las verduras es aconsejable beber para que ayuden a saciar.


Prepara tu comida. Aprende nuevas recetas sanas con nuevos gustos, esto te reforzará a la hora de planear tu dieta para organizarte.


Importante desarrollar músculos, porque apoya a la pérdida de peso y evita el efecto yo-yo, así que cada movimiento diario cuenta (en lo posible subir las escaleras, bajarse una parada antes del bus o metro, bailar en casa etc.)


Una terapia nutricional bajo guía profesional para perder peso significa, sobre todo un cambio significativo de costumbres para los afectados, que repito: comer sólo durante las comidas principales, teniendo en cuenta que alimentos se ingiere, beber agua o infusiones sin añadido de azúcar o endulzante alguno, ni miel. No comer entre comida durante el proceso de la terapia, tener en cuenta que esto se aplica también a las bebidas entre comidas que contienen calorías como un café con leche o jugos/zumos de frutas. Quien se decide a esta nueva aventura de perder peso en compañía de un profesional, no se encontrará sol@, tendrá el apoyo que requiere para llegar a su meta con todas las informaciones necesarias, siempre y cuando quien consulte este decidid@ y dispuest@ a la mejora.


Soy Alicia Baliulis. Nutricionista holística y terapeuta SAAMA 1.0. Contáctame por más información o permíteme acompañarte en este proceso de perder peso corporal.


Junto con las personas que me consultan, desarrollo un concepto analizando su comportamiento alimenticio actual para detectar así los errores nutricionales y creo un plan de dieta individual, tomando las preferencias personales tanto como sea posible. Me respaldo con la terapia SAAMA para detectar síntomas, creencias limitantes, rechazos a alimentos, etc. dándole un viento a favor a quien consulta para que realice su propósito, acompañandol@ en esta decisión importante.


Alicia Baliulis Nutricionista holística Terapeuta Saama1.0 | Reiki Sitio Web: www.saamayourlife.de


Consultas presenciales

Butenfeld 22519 Hamburg


Consultas On-line Contacto: info@saamayourlife.de

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