• Julia Elena Tasca

PLANTAS ADAPTÓGENAS. Primera Parte

Te doy la bienvenida como cada semana a éste espacio herbal! Ésta semana te quiero invitar a iniciar un nuevo viaje por una serie de plantas sorprendentes a las que se las ha denominado adaptógenas.


En la naturaleza, el cambio es la única constante, y la adaptación es la única estrategia de supervivencia. Disponemos en nuestro organismo de múltiples mecanismos de adaptación, con una clara función: mantener el equilibrio interno a pesar del constante cambio externo.


A nivel del cuerpo físico, una de las piezas clave de nuestro complejo proceso adaptativo es el llamado Eje HHA (Hipotalamico-Hipofisiario-Adrenal), vital en nuestro proceso de adaptación al estrés. El eje HHA es una parte esencial del sistema neuroendocrino. Además de controlar la respuesta al estrés, regula múltiples procesos del organismo, desde la digestión al sistema inmune, y desde la reproducción al metabolismo energético.


En el caso del estrés, cuando la amígdala percibe una amenaza, activa el sistema nervioso simpático y alerta al hipotálamo, quien inicia una cascada hormonal que concluirá con la liberación de cortisol, cuya misión es prepararnos para luchar o huir. Este mecanismo de respuesta está basado en la necesidad de responder a amenazas como por ejemplo que un animal te persiga. A pesar de que estas amenazas prehistóricas ya no existen, nuestro organismo sigue respondiendo al estrés de la única manera que sabe, a pesar de que las amenazas actuales son muy diferentes.


Los factores de estrés hoy están constituídos por preocupaciones crónicas sin fin. Nos cuesta levantarnos por la mañana y dormirnos por la noche. Este estrés crónico produce desequilibrios del eje HHA, contribuyendo a múltiples trastornos como obesidad, depresión y ataques de pánico, por nombrar algunos.


El mundo moderno genera un desajuste en este eje central, y la pregunta es pueden los adaptógenos dar respuesta a estos trastornos? Para lo cual primero quiero contarte qué es un adaptógeno?


La historia reciente de los adaptógenos empieza con la Guerra Fría, cuando la antigua Unión Soviética y los Estados Unidos competían por sus tecnologías nucleares y espaciales, pero también buscaban ventajas biológicas: soldados más resistentes, atletas más fuertes y trabajadores más productivos.


El científico ruso, Nicolai Lazarev, fue el encargado de buscar sustancias que mejoraran el rendimiento de sus camaradas en un entorno hostil de constante estrés. Sus investigaciones se centraron en plantas acostumbradas a lugares inhóspitos. Su teoría era que cualquier organismo capaz de prosperar en las estepas de Siberia o las altas nieves de Los Andes debía haber desarrollado moléculas especiales para tolerar adversidades. Y quizá, esa resistencia al estrés se podría transferir a los humanos que las consumían.


Tras analizar miles de plantas, encontró lo que buscaba, y por la función general de adaptación que producen en nuestro organismo, llamó a estas sustancias adaptógenos.


La potencia de los adaptógenos radica en su generalidad, a diferencia del enfoque convencional de la medicina moderna de “un fármaco para cada dolencia”. Las vías de actuación de los adaptógenos son múltiples, y muchas desconocidas. Son como la navaja suiza de los suplementos herbales ya que sirven para muchas cosas. Sin embargo, la modulación del eje HHA es una de sus principales funciones.


Para que una sustancia sea considerada adaptógena debe cumplir tres criterios:


Inocuidad. No ser tóxica ni presentar efectos secundarios relevantes, incluso al superar dosis habituales.


Respuesta no específica en el organismo. Debe mejorar la tolerancia a cualquier tipo de factor de estrés: físico, químico o biológico. Para el cuerpo, dormir poco o comer mal son también factores de estrés.


Efecto normalizador. Su acción debe adaptarse a la situación. Al reforzar el sistema regulador de la homeostasis, mejoran la respuesta en ambos sentidos. Pueden calmar un sistema hiperactivo o reforzar un sistema alicaído. Esta bidireccionalidad es lo que separa a estas sustancias de las demás.


De las miles de plantas estudiadas, solo un puñado cumplen los requisitos para ser consideradas verdaderos adaptógenos, y casi todas las plantas que funcionan han sido usadas durante miles de años por distintas sociedades, y son parte de medicinas tradicionales.


En la medicina tradicional china, el concepto de “adaptógeno” está presente desde hace miles de años bajo el concepto de “tónicos superiores”, que regulan las diversas funciones y aumentan la energía, favoreciendo la salud en general, sin tratar por tanto enfermedades específicas.


Todas las plantas adaptógenas comparten algunas generalidades como mejorar la resistencia al estrés, menos ansiedad y fatiga y mejor descanso. En los próximos artículos vamos a recorrer las particularidades y detalles de algunas de éstas hierbas consideradas adaptógenas con las que yo tengo contacto y utilizo: el Ashwaganda de la India, la moringa oleífera y la maca peruana. Te espero la próxima semana para contarte sobre la primera de las tres, Ashwaganda o Withania Somnifera!


Deseo que esta información te sea de utilidad!! Si te interesa conocer más sobre éste u otros temas relacionados con hierbas medicinales, contáctame a jtasca2003@yahoo.com.ar


Julia Tasca

PhD. Ing. Química

Profesora UNCPBA


Herborista

MIMATE. Hierbas Medicinales

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Contacto: jtasca2003@yahoo.com.ar


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