• Leonardo Martín Brito

Vivencias de un Día Mágico


En el artículo de hoy deseo compartir contigo la maravillosa experiencia que tuve durante un día lleno de Magia, en el cual mis ojos y oídos fueron testigos de los más variados sucesos y situaciones, experiencias de lo más interesante transcurridas tan solo en muy pocas horas.


Vi un día de sol radiante, por lo cual sentí un calor abrasador, mientras que más tarde la lluvia me hizo correr a mi y a quienes compartían el momento conmigo para proteger nuestras pertenencias.


Después, un hermoso arco iris se dibujó en el cielo, y la sensación de frío que se instaló en mi cuerpo por el contraste entre el agua cálida de la piscina, con la temperatura ambiente que comenzó a descender rápidamente.


Fui el observador de experiencias humanas diversas, tan humanas como las de cualquiera que reconozca tener un ego, pero que también se reconoce como sujeto que lucha -la mayoría de las veces en forma muy rústica y “a los ponchazos”- por alcanzar su Libertad.


Vi reir, vi llorar y luego volver a reír. Vi alegría y diversión; plenitud, vi sinceridad, vi decepciones, vi disfrutar y compartir, vi angustias y fui testigo de las más profundas convicciones sobre quien cada uno cree que es y sobre quienes quieren Ser.


Experimenté los deseos compartidos por ser mejores personas, por aprender de las experiencias dolorosas, por no dejar pasar ni la más mínima oportunidad de que una experiencia nos atraviese, “mojándonos la oreja”, sin que de nuestra parte no hagamos algo para impedirlo.


Una tarde en la escuche distintas filosofías, todo tipo de juicios, de verdades, aciertos y equivocaciones. Compartí con gente realmente bella, desde lo externo, pero muchísimo más bellas internamente, y además gente muy amorosa.


Fui testigo del coraje y la valentía de quienes asumieron su responsabilidad ante las verdades que podían resultar de lo más dolorosa para los demás, haciéndose cargo de los efectos que podrían llegar a causar en el otro tales verdades.


Vi reír y sufrir, escuché muchas confesiones y angustias de mis acompañantes. Y también fui escuchado por ellos sobre los vericuetos de mi vida. Compartí charlas profundas sobre la Divinidad y a cerca de nuestra verdadera naturaleza.


Como corolario del día fui a correr por la costa de mi querido Río Paraná, mientras que fui agasajado con una gran y hermosa luna pálida, ya comenzando a menguar, que por momentos jugaba a esconderse detrás de alguna nube, todo eso engalanado con el marco del río y del emblemático puente de la ciudad en la que vivo, Puente “Zárate - Brazo Largo”.


Ante tan maravilloso paisaje no pude evitar decir en voz alta y con profunda emoción: "¡Gracias

Divinidad por los maravillosos regalos que me brindaste durante este día!".


Tantas experiencias en tan pocas horas, las cuales me ayudaron a confirmar mi convicción de que todo sucede por algo, y aunque a veces no llegue a comprender los por qué, siempre asumo humildemente mi responsabilidad sobre todo lo que me sucede, comprendiendo de que nunca existen errores en las cosas que pasan; porque que existe un Plan Divino ejecutado siempre de manera Perfecta, con alguna razón o sentido.


Por todo esto solo puedo decir ¡Gracias, Gracias, Gracias! ¡Gracias por tanto! A la vez que reitero mi verdad de que la vida es bellísima y está llena de Magia, solo es cuestión de que aprendemos a verla con ojos buenos.


Deseo que tengas una feliz jornada llena de Luz.


Si te interesan las temáticas que desarrollo en mis artículos y deseas mantener conmigo Consultas de Psicoterapia Transpersonal Iniciática de forma on-line, desde cualquier lugar del mundo donde tú te encuentres, te invito a que me envíes un mail a la siguiente casilla de correo electrónico: psicotrans@hotmail.com


Leonardo Martín Brito

Lic. en Psicología


Psicología Transpersonal

Psicoterapia Iniciática

Coaching Ontológico

Autoconocimiento y Desarrollo de la Consciencia


Facebook: Leonardo Martín Brito

Sesiones on-line vía Skype

Contacto: psicotrans@hotmail.com

Suscribete al Boletín Semanal

© TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS. CRISTIAN ZEBALLOS